Les presento a mi amiga Nélida Puig, porteña, escritora, poeta, autora de tangos

Nos conocimos en Buenos Aires, en este viaje mío de 2011 para terminar la producción del CD Ángeles Ruibal - Así siento a Yupanqui. El destino me deparaba conocer gente maravillosa… y entre esas personas valiosas, cálidas, entrañables, Nélida Puig. Hablamos dos palabras y ya sabíamos que éramos amigas de toda la vida.
En mis maletas he traído los CDs. donde cantan sus tangos, letras de esos temas y poesías aún sin musicalizar. Son versos en los que la Buenos Aires de ahora se asoma con todas sus esquinas y sus gentes, con el Subte y el capuccino en el barrio de San Cristóbal.
Algunos de las creaciones de Nélida estarán en mi repertorio, con el que quiero rendir mi homenaje a esa ciudad increíble donde he vivido tantos años, donde he aprendido qué es ser porteño… qué es el tango.
Gracias Nélida por todo el afecto que me has dado, a raudales. Gracias por hacer que lo que era un viaje de estudios de grabación, quede grabado en el recuerdo por los gratos encuentros con amigos virtuales que cobraron forma y descubrimientos como tú misma.
Siempre te estaré esperando en Pontevedra… ven, aterriza!
Podemos escuchar a Gabriela Novaro acompañada por Norberto Vogel en la Cumbre internacional del Tango de la ciudad de Bariloche, Patagonia Argentina, edición de 2009. Interpreta de mi amiga Nélida Puig con música de Liliana Vinelli, "De otro tiempo". Luego canta de otra importante poeta argentina, también descendiente de españoles, Eladia Blázquez, "Que buena fe".
De otro tiempo
Tango
Letra: Nélida Puig
Música: Liliana Vinelli
Mirando el Buenos Aires de otro tiempo que pasó,
no digo que otro tiempo fue mejor
magnolias y malvones van llevando al corazón
al viejo patio de la infancia y mi canción...
Un tango remolina en las baldosas
gastadas, de un otoño ya sin flor,
pero esas mismas flores amanecen
al sol del pentagrama de mi voz.
En la neblina inquieta del Riachuelo
que espera algún recuerdo que abrazó,
la música desgrana como un rezo
las cuentas de un rosario ya sin Dios.
Pero esas mismas cuentas cuentan cosas,
arenas que la vida se llevó,
que vuelven del olvido
al tango siempre vivo,
mostrando que otro tiempo es hoy.
Mirando el Buenos Aires de la próxima estación
presumo que al cambiar será mejor.
Confieso sin embargo, que me asombra más que ayer
mi barrio en celo dando rienda a la razón.
Un tango gambetea en la esperanza
por calles empedradas de ilusión.
Son esas mismas calles que hoy remozan
al sol del pentagrama de tu voz.
En las heridas hondas de mi gente
no caben más promesas por decir
saliendo a improvisar por las esquinas
los ritmos de otros tiempos por venir.
Pero esos mismos ritmos cuentan cosas:
capullos de conciencia casi en flor
que vuelven sin olvido
al tango siempre vivo,
batiendo que ese tiempo es hoy.



