Celso Emilio Ferreiro, en el centenario de su nacimiento...

Para mí, no tiene que haber ningún acontecimiento para recordar a Celso Emilio Ferreiro. Fue amigo de mis hermanos mayores Mercedes y José y por lo tanto, un poco mío. Allá por los setenta, en Vigo, comencé a musicalizar sus poemas y poco después, hice un recital en el Ateneo de Madrid estrenando parte de su obra hecha canción.
Cantar a Celso Emilio Ferreiro es cómo recorrer nuestra historia, aquellos tiempos donde faltaba de todo y las miserias afloraban en cada paisaje. Su poesía es profunda, llena de humanidad, la cual no siempre fue comprendida.
Tuvo que emigrar a Venezuela para poder darle a sus hijos y a su amada Moraima un buen vivir, pero no soportó estar tan lejos de su tierra y cuando regresó, venía cargado de versos tan llenos de nostalgia que nos hicieron estremecer. Hoy soy amiga de sus hijos y con ellos comparto su ausencia.
La vida se lleva al hombre, pero al poeta nadie.
Ángeles Ruibal, Pontevedra, Galicia, España



